Este es un himno a la victoria, a la tenacidad, al persistir, al vencer la gravedad.
Es un canto a ti, hermana.
El día más soñado y luchado, ha llegado. No por el azar, ni por la suerte, ni por el rumbo natural de las cosas. Ha llegado por tu propia creación.
Hoy emprendes un camino único, valiente y de grandes.
Hoy sobrepasas tus miedos, tus límites…hoy vences la gravedad que tanto te atraía a la tierra.
Así, como Atlas, eres diosa y humana en tu proceso. El titán de tu vida, con tu forma y esencia. Pero a diferencia de Atlas, eres dueña de tu destino, retaste al Olimpo y venciste.
Hoy vuelas y nuestro corazón se engrandece de verte. Hoy cantas a tu ritmo y bailas a tu frecuencia. Hoy eres Victoria. Hoy prevaleces.
Habrán tormentas. Fuertes. Porque cuando crecemos, las tormentas nos piden igualmente madurez, estabilidad y mejores columnas.
El invierno del noreste no da tregua, pero, en aquellas noches frías y solas, disfruta la lámpara verde a tu lado, los libros y las paredes llenas de historia. Respira los que han pasado por allí e inspira a los que aún no han llegado.
Este texto es un canto a ti. Es un himno a la resiliencia. Es consuelo para los días retadores y energía para la construcción de tu superhombre.
Y ahí, al frente de tantas letras, papel y tinta, tus ojos brillarán y guiarán el esfero al futuro que falta aún por escribir en las leyes.
A tu lado, con el corazón lleno de orgullo y como guardián de ti, hermana mía, Atlas.
It’s time to fly, Eagle.
Te amo.